La tormenta era oscura y amenazante,
Nubes negras se arremolinaban sobre mí.
Los relámpagos brillaban a mi alrededor,
El temor me atrapó y me llenó de espanto.
Los truenos anunciaban malos presagios.
Sentía el corazón pesado y entumecido.
A mi alrededor, la tormenta arreciaba,
La agitación interior me dejó sin palabras.
No solo me rodeaba el peligro,
También era real el que llevaba dentro.
Temblé al mirar hacia el futuro,
Sin saber cómo seguir.
¿Qué había más allá de la niebla?
El viento silbaba en mis oídos,
Sugiriendo preguntas, haciéndome tropezar,
Y cargándome de temores.
Esta tormenta había borrado todas las señales del camino,
Que una vez pensé que podía ver.
Ahora, todo lo familiar había desaparecido de mi vista,
Y daba cada paso con vacilación.
Al llegar al límite de mis fuerzas, grité con miedo...
«¡Señor, ven a mí! ¡No tardes, oh Rey mío!»
Reinó un silencio abrumador; me sentí sin compañía,
Y solo a la esperanza me aferré.
Entonces una voz suave, pero firme, me habló al oído:
«Criatura preciosa, mira hacia arriba».
¿Por qué pedir eso, si yo estaba tan inmerso
En la niebla que se negaba a disiparse?
Aún con esperanza, alcé la mirada,
Temblando ante las nubes oscuras que me rodeaban.
Pero al mirar, vi algo más:
Allí en el cielo encontré un tesoro.
En medio de todas aquellas nubes oscuras y amenazantes,
¡Allí estaba! ¡Una abertura de luz!
Un arcoíris brillaba con los colores más hermosos,
Un faro en medio de aquella noche oscura.
«Criatura mía, no temas; nunca estuviste sin compañía.
Ni por un segundo me aparté de tu lado.
Aunque el camino sea incierto y haya mucho que soportar,
No dudes de que puedes refugiarte en Mí».
«Sí, por ahora caminas entre pruebas,
Los temores te amenazan por dentro y por fuera.
Te preguntas y dudas sobre lo que debes hacer,
Los peligros parecen reírse y desafiarte».
«Pero aquí he puesto Mi arcoíris,
Para que, en medio de toda la oscuridad y el temor,
puedas ver que Mi promesa es segura.
Nunca te abandonaré; siempre estaré cerca».
«Si mantienes la mirada fija en esta promesa,
Mi luz guiará tu camino.
Los temores y peligros que te rodean
quedarán entonces a raya».
«Esta promesa también puede revelarte
los secretos ocultos en medio de la tormenta.
Pues Mi fuerza y Mi poder se manifiestan
cuando estas cosas se someten a Mi voluntad».
«Así que, criatura mía, contempla largamente el arcoíris.
Medita en el mensaje que trae.
Aunque todo a tu alrededor sea furioso y violento,
recuerda la promesa que anuncia».

