El 27 de noviembre de 1560, Sotegen Van Den Houte de Gante, Holanda, fue martirizada por su fe en el Señor Jesucristo. Antes de su fallecimiento, su esposo también había sido martirizado por su fe. Durante el tiempo de su encarcelamiento, escribió varias cartas extensas a sus tres hijos en edad juvenil. A continuación se presentan extractos abreviados de esas cartas que pueden encontrarse en texto completo en las páginas 646-651 del Martyr’s Mirror.
Gracia, paz y misericordia de Dios el Padre y del Señor Jesucristo, a mis queridos hijos David, Betgen y Tanneken. Este saludo afectuoso, escrito por vuestra madre en cadenas, es un memorial de la verdad para vosotros. Espero testificar de esta Verdad con mis palabras, mi vida y mi muerte, con la ayuda del Altísimo. Que la sabiduría del Espíritu Santo os instruya y fortalezca, para que seáis criados en los caminos del Señor. Puesto que le place al Señor sacarme de este mundo, os dejaré este memorial de mi fe en el único Dios verdadero, no de plata ni de oro, pues tales joyas son perecederas.
Recibid amonestación. En primer lugar, os amonesto, mis muy amados hijos, permitid siempre ser instruidos por los que temen al Señor. Mientras obedecéis buena amonestación e instrucción, Dios será vuestro Padre y no os dejará como huérfanos. Porque David dice: ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? A él lo instruirá en el camino que debe escoger –Salmo 25:12. Hijos, no os entristezcáis cuando se os corrija y no habléis con ira a quienes os corrijan. El hijo sabio oye la corrección de su padre; mas el burlador no atiende a la reprensión –Proverbios 13:1.
Guardad vuestra lengua. Mis queridos hijos, guardad vuestra lengua, para que no hable mal. No practiquéis el engaño ni la calumnia con vuestros labios. Pablo nos enseña a vivir en paz con todos, si ello es posible. –ver 1 Pedro 3:10 y Romanos 12:18. Si os hablan con aspereza, aprended a responder con amabilidad, y seréis amados por todos los hombres. La humildad y la mansedumbre son aceptables tanto a Dios como a los hombres.
Los labios mentirosos son abominación a Jehová; mas los que hacen verdad son su contentamiento –Proverbios 12:22. Os amonesto a que guardéis de la mentira, pues los mentirosos no tienen parte en el reino de Dios. –ver Apocalipsis 21:8.
Sed diligentes en el trabajo y dad limosna. Sed siempre diligentes en hacer vuestro trabajo, dondequiera que estéis; porque Pablo dice …porque si alguno no quiere trabajar, tampoco coma –2 Tesalonicenses 3:10. También está escrito: sed diligentes en trabajar, para que …podáis tener algo que dar al que padece necesidad –Efesios 4:28.
No volváis vuestro rostro del pobre. El que detiene sus oídos al clamor del pobre, él también clamará y no será oído –Proverbios 21:13. Por tanto, sed diligentes en la oración, y amad a los pobres; porque Cristo también fue pobre por nosotros—Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros por su pobreza fuéseis hechos ricos –2 Corintios 8:9. Sed, pues, también misericordiosos, como vuestro Padre celestial es misericordioso; porque tales serán bienaventurados, y alcanzarán misericordia. –ver Mateo 5:7.
Mejor es lo poco con el temor de Jehová que el gran tesoro donde hay turbación –Proverbios 15:16. Y, Mejor es un bocado seco, y en paz que casa de contiendas llena de comida –Proverbios 17:1. Escoged ganar vuestro pan con el trabajo de vuestras manos, y comer vuestro pan con paz. No busquéis ser mercaderes, ni os afanéis por gran lucro.
Sed mansos, misericordiosos y puros de corazón. Aprended a ser mansos y humildes de corazón, porque tales son bienaventurados y heredarán la tierra. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. –Lucas 6:36. Y, Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra –Mateo 5:5. Finalmente, Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios –Mateo 5:8. Por tanto, mis queridos hijos, no dejéis pensamientos impuros en vuestros corazones. Empleaos en salmos, himnos y cánticos espirituales y los malos pensamientos no tendrán lugar. –ver Efesios 5:19.
No dejéis que salga inmundicia de vuestra boca. Tendréis que dar cuenta de toda inmundicia. –ver Mateo 12:36-37. Estad siempre por debajo en vuestra estime y no seáis sabios en vuestra propia opinión. Permitid ser instruidos por vuestros mayores y guardad siempre silencio cuando otros hablen. Humillaos, porque …el que a sí mismo se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido –Mateo 23:12. Porque Cristo, que es el mayor, se hizo el menor por ejemplo para nosotros. –ver Juan 13:13-15.
Evita una vida lujosa. Hijos míos, no deseéis las lujosas composiciones de comida o vino. El que desea banquetes costosos no se enriquecerá. Estad contentos con el trabajo de vuestras manos. No seáis carga para nadie mientras podáis obtener lo necesario—…es más bienaventurado dar que recibir –Hechos 20:35. Pablo dice: Y teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto –1 Timoteo 6:8.
Sed sobrios y agradecidos como habéis oído que leí de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego. Ellos fueron escogidos por el rey de Babilonia para ser nutridos con el mismo vino y carnes que el rey bebía y comía en su mesa. Pero ellos optaron por comer legumbres [verduras] y beber agua. Querían observar la ley y los mandamientos de sus padres con sobriedad y acción de gracias en el temor de Dios. Al fin, estaban más saludables y mejor alimentados que los que comieron de las delicias del rey; ved Daniel capítulo 1. Así, caminaron fielmente en los caminos del Señor. Se hicieron aceptables a Dios en oración y súplica; por tanto, él obró grandes cosas por medio de ellos. Los libró de la fosa de los leones y del horno de fuego.
Cuando José fue vendido a Egipto, no codició delicias mundanas. Cuando la mujer egipcia procuró seducirlo, él temió a Dios, y Dios lo preservó. Agradó a Dios en sobriedad y oración y Dios lo puso por gobernador de Egipto. –ver Génesis capítulos 37, 39 y 41. Tomad ejemplo de esto en vuestra juventud y agradaréis a Dios. Él os guardará de toda seducción.
Oh, mis corderitos, aún estáis en vuestra juventud, y sin embargo tenéis parte en el reino de vuestro Padre. Veed que la guardéis bien y no como Esaú, que vendió su heredad o primogenitura por un plato de lentejas, despreciando la bendición de su padre. –ver Génesis 25:30-34. Mas Jacob escogió la mejor parte, andando en los caminos del Señor con toda justicia.
Huid de la vida mundana. No os deleitéis en los malos de este mundo tales como mentira, fraude, juego, banquetes, diversión, juramentos, maldiciones, calumnias, odio y baile, ni en la envidia, embriaguez, excesos, idolatría, codicia, lascivia, vanidad, conversación impura. Aunque el mundo no considera estas cosas pecado y las llama entretenimientos, sin embargo son abominaciones ante los ojos del Señor. –ver 1 Pedro 4:3-4. Si os complacéis en estas cosas, vendéis vuestra primogenitura (o la herencia espiritual) de vuestro Padre por un plato de lentejas—esto es, por unos pocos placeres temporales que os conducen a la perdición.
Escoged padecer aflicción con los hijos de Dios. Desde el tiempo de Abel hasta ahora muchos han sido afligidos y han padecido. Fueron rechazados, despreciados, perseguidos y muertos porque no quisieron seguir al mundo impío y a sus falsos profetas.
Mis hijos, escoged …antes padecer aflicción con el pueblo de Dios [para que seáis recompensados con ellos], que gozar los deleites del pecado por algún tiempo –Hebreos 11:25. A tales pertenecen todas las hermosas promesas de Dios. Está escrito: …vosotros lloraréis y lamentaréis, mas el mundo se gozará; y vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se volverá en gozo –Juan 16:20. Y, No temas ninguna de las cosas que vas a padecer: he aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados; y tendréis tribulación por diez días; sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida –Apocalipsis 2:10. Finalmente, Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo –Juan 16:33.
Instrucciones a mi hijo David. David, mi querido hijo, te encomiendo al Señor. Eres el mayor; aprende sabiduría, para que seas buen ejemplo para tus hermanas. Guardaos de mala compañía y de jugar en la calle con chicos malos. Aprended diligentemente a leer y escribir para que obtengáis entendimiento.
Amáos unos a otros sin contienda ni pleito. Sé amable con tus hermanas. Sosténlas como el más fuerte y por amor ayúdalas en todo lo que puedas. Asístelas con amor fraternal.
Aprende a obedecer a tus mayores en lo que es bueno. Sé industrioso para que la gente te ame. Exhortaos los unos a los otros a buenas obras, modestia, honorabilidad y quietud. Siempre cuidaos los unos de los otros porque ha llegado el tiempo en que …la maldad se aumentará, y el amor de muchos se enfriará –Mateo 24:12.
Guardaos del engaño. Recordad que Jesús dijo …que si fuese posible, engañarían aún a los escogidos –Mateo 24:24. Aprended a escudriñar diligentemente las Escrituras para que no seáis engañados. No creáis en chismes, sino examinad la materia.
No montéis alboroto cuando seáis calumniados, sino soportadlo por causa de Cristo. Amad a vuestros enemigos y orad por los que hablan mal de vosotros y os afligen. Padeced aflicción antes que afligir a otros. Sufrid afrenta antes que afrentar a otros. Sed calumniados antes que calumniar a otros.
Debéis velar constantemente para no buscar solo vuestro propio provecho, sino procurar siempre el bien de aquellos con quienes tratáis, sean jóvenes o ancianos.
Instrucciones a mis hijas Betgen y Tanneken, mis amados corderitos, os amonesto en todas estas mismas cosas, para que obedecáis los mandamientos del Señor. Además, obedeced a vuestros mayores y a todos los que os instruyan en virtud.
Sed diligentes en hacer vuestro trabajo, y seréis amadas dondequiera que viváis. No seáis pendencieras, habladoras, ligeras de espíritu, orgullosas ni ásperas en el hablar. Sed amables, honorables y calladas, como conviene a las jóvenes.
Orad al Señor por sabiduría, y os será dada. Aprended diligentemente a leer y escribir, y gozad en ello, y llegaréis a ser sabias. Gozad y cantad salmos, himnos y cánticos espirituales. Aprended a agradar al Señor desde vuestra juventud, como lo hicieron las santas mujeres y vírgenes de antaño. Ester también fue una virgen que temía a Dios; estaba adornada de humildad, era graciosa, honorable, amable y humilde de corazón; por tanto agradó a Ahasueros, el rey, más que todas las demás vírgenes. –ver Ester 2:17. Pero aun en su alta condición no fue orgullosa. Aunque resplandecía con vestiduras reales, humilló su corazón con ayuno y oración al Señor, por sus hermanos, para que fuesen librados de manos de sus enemigos. No se tuvo por mejor que uno de los más humildes de sus hermanos.
Cuando hayáis alcanzado la edad de juicio, velad por adornaros con las obras del Espíritu tales como bondad, mansedumbre, humildad, obediencia, paciencia, justicia, modestia, honorabilidad, pureza, pacificidad, firmeza, misericordia, sabiduría, diligencia en las buenas obras, fe, esperanza y amor. Amad a Dios sobre todas las cosas del mundo y haced al prójimo como queréis que los hombres os hagan a vosotros. –ver Gálatas 5:22-23 y Tito 2:3-5. Recordad que Jesús dijo: …Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas –Mateo 22:37-40.
Regocijémonos y alegrémonos, y demos gloria a él: porque se ha preparado la boda del Cordero, y su esposa se ha dispuesto. Y a ella le fue concedido que se vistiese de lino fino, limpio y blanco: porque el lino fino es las acciones de justicia de los santos –Apocalipsis 19:7-8. Hijas mías, este es el adorno de los santos; esforzaos por obtener tal vestido de bodas, para que podáis entrar en la boda del Cordero, donde …los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre… –Mateo 13:43. Que el Señor os guíe como guió a Israel fuera de Egipto, y os traiga a la Nueva Jerusalén, para que nos veamos con gozo en el día de la resurrección. Os encomiendo al Señor, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob; que Él os guarde hasta el fin de vuestras vidas.
En conclusión, Oh mis queridos hijos, he escrito esto con lágrimas, amonestándoos por amor. Mi oración y preocupación constante son por vuestra salvación. Espero y oro constantemente que Él, en su misericordia, os preserve, así como preservó a José, Moisés y Daniel en medio de hombres impíos. Y Él hará esto si os aplicáis diligentemente a seguir la verdad.
Este es mi último adiós, mis queridos corderitos. recordad siempre los unos a los otros con amor; aprended diligentemente a leer y escribir y obedeced a todos en lo que es bueno. Me despido, mis queridos hijos Betgen, David y Tanneken. Adiós a todos mis queridos hermanos y hermanas, y amigos en todas partes.
Escrito por mí, Soetgen van den Houte, vuestra madre en cadenas; escrito con prisa (temblando de frío), por amor a todos vosotros, amén.



