Y él les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros
mientras andáis, y estáis tristes? –Lucas 24:17.
El 6 de junio de 1944, 156.000 soldados estadounidenses, británicos y canadienses desembarcaron en un tramo de playa de 50 millas en Normandía, Francia. Tras varios meses de intensos combates, superaron las defensas iniciales y se lanzaron al territorio en manos de los alemanes. El ataque sorpresa, conocido como el Día D, tomó a los alemanes desprevenidos. Sin embargo, no fue hasta marzo del año siguiente que Francia fue finalmente liberada de las fuerzas alemanas. El Día D fue el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial en el frente occidental y fue el acontecimiento que pareció drenar la vida del tristemente célebre ejército alemán, que nunca se recuperó de ello. Parece bastante coincidente que tantas palabras con connotación negativa empiecen en inglés con la letra D: Decepción, Duda, Triste, Fatalidad, Desilusión, Desánimo, Sombrío, Derrota, Abatimiento, Depresión, Desesperación, Devastación, Engaño y Muerte.
Puedo imaginar que estos dos creyentes, avanzando penosamente por el camino a Emaús aquella tarde sombría y triste, se sentían algo de la misma manera. Su Día D había llegado de manera totalmente inesperada. Sospecho que toda persona viviente ha experimentado en alguna ocasión momentos de intensa tristeza—su propio Día D, por así decirlo. Incluso se sabe que algunos animales muestran un ánimo melancólico ante la muerte de su dueño o compañero. Pero estos dos discípulos parecían estar experimentando un dolor mucho más allá de la pérdida normal de un amigo. Miraban de frente la cruda realidad de que todas sus brillantes esperanzas de un mañana resplandeciente estaban irremediablemente hechas añicos en un montón ruinoso al pie de la cruz.
Esta agonía no era un ataque ordinario de depresión, sino más bien una depresión vinculada a una crisis de fe. Este tipo de desaliento es un estado de intensa angustia espiritual en el que el creyente afligido y desesperado siente que Dios lo ha abandonado. Es una sensación de desesperanza de que el sol de la bienaventuranza de Dios ha sido eclipsado y la noche oscura del alma se ha convertido en un inquilino permanente en su interior.
Mientras todos tratamos de resistir valientemente tales tentaciones oscuras, una breve mirada a la vida de muchos hombres piadosos revelará que estas tentaciones son muy reales y bastante comunes al ser humano. En tal condición, la vida parece imposible y la penumbra amenazante que se ha asentado sobre el corazón no ve luz al final del túnel. ¿Por qué es perpetuo mi dolor, e incurable mi herida, que se niega a ser curada? ¿Serás para mí como un mentiroso, y como aguas que faltan? –Jeremías 15:18. Esto es obviamente una exageración desbordada que escapó de los labios del profeta lloroso, pero nos da una instantánea directa del temido dolor en lo profundo de su alma.
No queremos que ignoréis, hermanos, el padecimiento que nos sobrevino en Asia: fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos aun la esperanza de conservar la vida; pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos –2 Corintios 1:8-9. Esta noche oscura del alma no hace distinción de personas. Invade la vida de príncipes y mendigos, predicadores y penitentes, personas públicas y privadas, púlpitos y bancas. Estos dos discípulos habían repasado verbalmente cada escenario posible en su camino por la ruta de Emaús. Sin duda habían encontrado muchos defectos en otros, así como motivos de pesar personal. Los “qué habría pasado si” y “si tan solo” habían sido exhaustivamente discutidos, pero nada podía revertir el resultado y su ansiedad inquieta persistía todavía.
El camino de Jerusalén a Emaús era como sesenta estadios o aproximadamente siete millas. Y a lo largo de este viaje doloroso un Extranjero se unió a las filas del atribulado dúo en su Día D y les preguntó por la causa de su tristeza. Pero él no es un espectador curioso. Es el Señor resucitado que ha venido a arrojar su luz celestial sobre nuestro sendero oscurecido. En lugar de revelarse abruptamente, y quizá para nuestro beneficio, él pacientemente les permite exponer el camino espiritualmente agotado por el que transitaban.
Así, la conversación se desarrolla mientras pasan los hitos del camino, cada uno revelando nuestros sinceros esfuerzos erróneos que nos alejan más de la ciudad de la paz y nos adentran en la noche oscura del alma…
…La ignorancia de los demás
Y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió y dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no ha sabido las cosas que han sucedido allí en estos días? –Lucas 24:18. Pregunta a cualquier desconocido en las calles de Nueva York por qué ondeaban las banderas a media asta tres días después de que cayeron las torres el 11 de septiembre, y recibirás la misma respuesta incrédula atribuida a estos dos. “¿Cómo puedes ser tan ignorante?” Todos tendemos a maravillarnos de las personas que no poseen el mismo conocimiento que imaginamos poseer. Cuanto más joven es el hombre, más respuestas cree que guardan las arcas de su entendimiento.
Esto no es nada nuevo. Moisés, siendo joven, …pensó que sus hermanos comprenderían que Dios por su mano los libertaría; pero ellos no lo entendieron –Hechos 7:25. Mientras él estaba firmemente convencido de que poseía el plan de Dios, estaba gravemente equivocado en el porcentaje que poseía. Si nuestros recursos no pueden rectificar la situación dada, nuestras respuestas no son la verdadera respuesta. El profundo desdén que surge naturalmente hacia quienes lo ven de manera diferente es el marcador inicial de que estamos en el camino equivocado. Muchas millas después por el sendero de la vida, Moisés comenzó a sentir la desesperación de ese dolor y la oscuridad de la hora. No puedo llevar yo solo a todo este pueblo, porque es demasiado pesado para mí. Si así haces conmigo, mátame ahora mismo, te ruego, si he hallado gracia en tus ojos; y no me dejes ver mi miseria –Números 11:14-15. ¿Por qué Moisés no vio esto antes en su vida? Por la misma causa por la cual los ojos de estos dos fervientes discípulos …estaban velados para que no le conociesen –Lucas 24:16.
…La razón
Y él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue profeta, poderoso en obra y palabra delante de Dios y de todo el pueblo –Lucas 24:19. Tenían su percepción privada de quién era el Cristo, pero estaban viendo …por un espejo, oscuramente… –1 Corintios 13:12. Su conocimiento parcial se apoyaba fuertemente en su propia comprensión y buscaba el tipo equivocado de redención. Para ellos, su redentor era (en tiempo pasado) un profeta que ya no podía hacer lo que ellos querían que hiciera. Todos queremos que Jesús resuelva nuestros problemas y nos haga sentir mejor, pero Su propósito es librarnos de nuestra presunción y del pecado.
Jacob tenía toda la razón para creer que la primogenitura y la bendición debían ser suyas. En Betel, Dios le había prometido bendecirle. Jacob calculó que esto llegaría en un formato material. Y Jacob hizo voto, diciendo: Si Dios fuere conmigo, y me guardare en este camino que voy, y me diere pan para comer, y vestido para cubrirme, y si volviere a la casa de mi padre en paz, entonces Jehová será mi Dios –Génesis 28:20-21.
Pero la mayor bendición que jamás recibió de Dios le llegó en las alas de una noche profunda y oscura. Y Jacob quedó solo; y luchó con él un varón hasta que rayó el alba. Y viendo que no prevalecía contra él, le tocó la articulación de la cadera; y se dislocó la articulación de la cadera de Jacob mientras luchaba con él. Y dijo: Déjame ir, que raya el día. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices. Y dijo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Jacob. Y dijo: No se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel; porque como príncipe has tenido poder con Dios y con los hombres, y has prevalecido –Génesis 32:24-28.
Jacob ya había acumulado abundantes bienes terrenales. ¿Qué más podía desear? Fue noche oscura para Jacob cuando descubrió que había pasado la vida persiguiendo posesiones y resistiéndose a Dios. Ahora busca carácter piadoso y riqueza espiritual. Su victoria fue mediante la entrega, y se alejó cojeando como un lisiado con una corona. El Señor no puede bendecir plenamente a un hombre hasta que primero haya vencido sus poderes de la razón.
…La mala suerte
Y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron para que fuese condenado a muerte, y le crucificaron –Lucas 24:20. Dios se especializa en convertir graves dilemas en victorias monumentales. Aun así, el hombre mira a su alrededor y maldice la oscuridad que lo rodea. Aunque puedan estar recibiendo una abundancia de cosas buenas, …la mañana para ellos es como la sombra de muerte… –Job 24:17. Dar énfasis indebido al mal que nos rodea es burlarse de la divinidad de Dios. Si bien todos podemos arrepentirnos en ocasiones de cosas que podríamos haber hecho o dicho de manera diferente, debemos invariablemente dejar los resultados en manos de Dios. Job experimentó tanta mala suerte como cualquiera. Tanto que abrió …su boca, y maldijo su día. Y Job habló, y dijo: Perezca el día en que nací, y la noche en que se dijo: Se ha concebido un varón. Sea aquel día tenebroso; no lo tenga en cuenta Dios desde arriba, ni brille sobre él la luz. Que lo manchen la oscuridad y la sombra de muerte; que una nube se pose sobre él; que la negrura del día lo aterrorice. En cuanto a aquella noche, que la oscuridad se apodere de ella… –Job 3:1-6. Pero en algún momento, antes de que los sucesos oscuros fuesen rectificados y disipados, la luz brilló en su alma, y él puso la mano en su boca y adoró.
…Agenda personal
Pero nosotros esperábamos que él fuese el que había de redimir a Israel… –Lucas 24:21. Es natural intentar comprender cualquier situación dada y estos dos habían elegido la ecuación correcta. Su insensatez residía en la presunción de los medios por los cuales Cristo debía realizar esto y el tipo de redención que esperaban recibir. Esperaban el día en que su nación sería exaltada sobre los romanos. Cuando buscamos nuestra propia seguridad sin darnos cuenta, es seguro que conducirá a amarga decepción. Naamán pensó …Saldrá ciertamente a mí, y se pondrá de pie, e invocará el nombre de Jehová su Dios, y pasará su mano sobre el lugar, y sanará al leproso –2 Reyes 5:11.
Abraham recibió la promesa de la tierra de Canaán y pidió una confirmación. Entonces preparó el sacrificio de la alianza prescrito por Dios, pero todo el día pasó, y Dios no hizo nada con los animales sacrificados. Y cuando el sol se iba poniendo, cayó sobre Abram un sueño profundo; y he aquí que un horror de gran oscuridad cayó sobre él. –Génesis 15:12.
Mientras Abraham esperaba que Dios recibiera su ofrenda, continuó ahuyentando a las aves de rapiña. Pero al acercarse el final del día comenzó a sentirse abandonado por Dios y la noche oscura empezó a asentarse sobre su alma. Se necesita una experiencia de medianoche para que las cosas se oscurezcan lo suficiente para ver las estrellas y callen lo bastante para oír su voz. Pero tuvimos sentencia de muerte en nosotros mismos, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos –2 Corintios 1:9.
…Impaciencia
…Y además de todo esto, hoy es el tercer día desde que estas cosas fueron hechas –Lucas 24:21. Muchos de nosotros tenemos la disciplina suficiente para resistir durante una temporada. Es cuando nuestra esperanza se demora (ver Proverbios 13:12) que nuestros corazones se enferman y desfallecen. Tres días les parecieron largos a estos dos. Pero tres días, semanas, meses, años o incluso décadas están todos a disposición del reloj de Dios. ¿Hasta cuándo te olvidarás de mí, oh Jehová? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? –Salmo 13:1.
José soportó pacientemente el maltrato de sus hermanos y de Potifar, pero el tiempo en la mazmorra se hizo largo, y suplicó al copero que lo mandara llamar cuando fuese restituido a su puesto. Pero pasaron dos años enteros (Génesis 41:1) hasta que Faraón soñó y José fue finalmente llamado. Pero no fue tanto culpa del copero como la voluntad de Dios que había llamado a José a ser …puesto en hierros: Hasta que llegó el tiempo en que se cumplió su palabra; la palabra de Jehová le probó –Salmo 105:18-19. No hay vía más eficaz para enseñarnos paciencia que la disciplina de la oscuridad, de la cual pocos santos están exentos.
…Autocompasión
Y también algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados: fueron temprano al sepulcro y, al no encontrar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una visión de ángeles, quienes dijeron que él estaba vivo –Lucas 24:22-23. A nadie le gusta quedarse fuera. De hecho, la psicología ha descubierto un nuevo trastorno: FOMO (miedo a perderse algo). Las noticias traídas por las mujeres eran buenas y un giro asombroso de los acontecimientos, sin embargo no trajeron gozo a los otros porque no les había sucedido a ellos. Las buenas noticias rara vez pueden penetrar a una persona inmersa en la autocompasión, y Elías fue uno de esos. Su noche oscura llegó tras un triunfo sobrecogedor en el monte Carmelo contra los profetas de Baal. Pero en la negrura de sus propios sentimientos …pidió para sí la muerte; y dijo: Basta ya; ahora, oh Jehová, quítame la vida; porque no soy mejor que mis padres –1 Reyes 19:4.
…Sentimientos de fracaso
Y algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron así como las mujeres dijeron; mas a él no le vieron –Lucas 24:24. Es fácil pensar: “Funcionó para ellos pero no me funciona a mí.” Aunque los esfuerzos infructuosos pueden desanimarnos, no son necesariamente un fracaso de nuestra parte. Juan el Bautista había llamado fielmente al pueblo al arrepentimiento, bautizó a Cristo y fue testigo de la voz atronadora del cielo. Anunció correctamente la venida del Mesías y señaló a sus discípulos hacia …el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo –Juan 1:29. Este ministerio le ganó un lugar seguro en una celda oscura de prisión. Estaba bien acostumbrado a la falta de comodidades y a una dieta escasa, pero fueron los sentimientos de abandono total por parte de Dios los que le condujeron a dudas oscuras. Y Juan, llamando a dos de sus discípulos, los envió a Jesús, diciendo: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? –Lucas 7:19.
“¿Me equivoqué?” En la oscuridad empezó a experimentar la vida sobre el dorso inclinado de un signo de interrogación. John Bunyan lo describe como el pantano del desaliento. Puede parecer el Día D para el cristiano, pero dar énfasis indebido a nuestros esfuerzos fallidos no promueve ninguna resurrección.
Conclusión
No toda oscuridad espiritual es completamente evitable. No toda experiencia espiritual es un tiempo de bendición sentida, ni lo es todo lugar. Hay tiempos de persecución y prueba diseñados para llevar a los santos al examen del alma que sólo las noches oscuras pueden propiciar. El mismo Jesús fue tentado de manera semejante a nosotros, cuando en la oscuridad que reinaba a la hora novena en la cruz, su voz resonó …con fuerte voz, diciendo: ¿Elí, Elí, lama sabactani? esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? –Mateo 27:46.
El camino a Emaús da testimonio del hecho de que una existencia vibrante de fe no garantiza la ausencia de depresión espiritual. Es la historia de personas reales con fe real experimentando pruebas reales. Nos ayuda a comprender que ni siquiera debemos aferrarnos demasiado a los placeres espirituales. Nuestras visiones confiadas del futuro, tanto inmediato como a largo plazo, deben sumergirse en los fuegos de la humildad. La noche oscura es el lugar donde muere tal autoengaño y nace un conocimiento íntimo de Dios. Nos lleva de amar a Dios por las bendiciones que nos da, a amar a Dios por nuestra relación con él y la comunión que sigue.
Nunca se mencionó quién era el compañero de viaje de Cleofás. Algunos piensan que era su esposa. Algunos afirman que era Lucas. Pero su identidad fue omitida, quizá para que seamos más proclives a llenar el vacío con nuestro propio nombre. A siete millas de Jerusalén tropezamos con la cruda realidad de quién es realmente el Salvador y de que la salvación es más que un simple sello que nos marque como posesión suya. Las escamas caen de nuestros ojos y la noche oscura del alma da paso al resplandor de la luz del mediodía de la presencia de Dios. Entonces hacemos nuestra alegre carrera de regreso a la ciudad de la paz sólo para ser malinterpretados de nuevo. Y fueron y lo contaron a los demás; mas tampoco a ellos les creyeron –Marcos 16:13.
Y así, me pregunto incluso sobre la utilidad de poner por escrito tales pensamientos. No es un encuentro que pueda fabricarse ni entenderse intelectualmente. Es una reunión altamente personal con Dios y hecha a medida específicamente para cada individuo. Pero quizá nosotros, en nuestra generación superficial, podamos ser alentados a extender la mano y abrazar la oscuridad en vez de enfrentarla con una resistencia llena de aversión. Y allí, en la amenazante oscuridad de la noche, aprender a abrazar al Salvador de la luz.
Mucho tiempo mi espíritu estuvo preso,
Fuertemente atado en pecado y en la noche de la naturaleza.
Tu ojo difundió un rayo vivificante,
Desperté; la mazmorra se encendió con luz.
Mis cadenas cayeron. Mi corazón fue libre.
Me levanté, salí, y te seguí.



