Vendrá un día en que todo irá bien.
Lo malo estará todo en el infierno, también.
Pero no debemos olvidar que ese día no ha llegado aún.
Estamos en una batalla; aún debemos vencer.
El enemigo enfurece; su tiempo aquí es corto.
Esparce todas sus mentiras para distorsionar la verdad.
El pecado en nuestras vidas es su gran ambición.
Porque sabe muy bien que nos costará el alma.
No tiene que ser grande; un pecado pequeño bastará.
Engañará y embaucará, buscando cada alma.
Las saetas de los impíos vienen de todos los lados.
Cuando se enfrenta al poder de Dios, ¡ese diablo—se esconde!
¡Cuando Dios está con nosotros, no puede avanzar!
¡Cuando Dios está con nosotros, el pecado no tiene oportunidad ya!
Porque los ojos del Señor escudriñan de un lado a otro,
Para encontrar uno perfecto, ¡su poder Él mostrará con arrojo!
Dejemos lo menor y miremos mucho más allá.
¡Tomemos el poder de Dios! ¡Es hora de responder ya!



