La vida es como un sendero que gira
Para la multitud de almas,
Que caminan con premura hacia adelante,
Sin atender a su fin último.
La vida es en gran parte lo que hacemos de ella,
Recta o torcida, una de dos;
Recibiremos justo lo que merecemos—
Nuestra pérdida o ganancia eterna.
¡Oh almas queridas! en el sendero de la vida,
Apoyad vuestro pecho en el del Salvador;
Allí ningún enemigo os podrá molestar jamás,
Hasta que alcancéis el descanso eterno.



