# Morir y resucitar con Cristo

Voces de la Iglesia primitiva

Idioma: es  
Autor: Origen \(c\. 185\-254\)  
Número original: The Heartbeat of The Remnant, mayo/junio 2011, Número 3  
Páginas de origen: 28  
Leer artículo: <https://remnant.truechristian.church/es/vida-cristiana/morir-y-resucitar-con-cristo/>
PDF original: 2011\-05\-Remnant\.pdf
[The Heartbeat of The Remnant, mayo/junio 2011](<https://remnant.truechristian.church/es/issues/heartbeat-remnant-2011-05/>)

Así como ningún hombre vivo puede ser enterrado con un hombre muerto, tampoco nadie que aún viva para pecar puede ser sepultado junto con Cristo en el bautismo, pues él ha muerto al pecado\. Por tanto, quienes se apresuran a recibir el bautismo deben procurar, como asunto de primera importancia, morir primero al pecado\. De este modo podrán ser sepultados con Cristo mediante el bautismo y decir: «Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesucristo, para que también la vida de Jesucristo se manifieste en nuestra carne mortal»\.

Pablo mismo da a conocer cómo se manifiesta en el cuerpo la vida de Jesucristo cuando dice: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí»\. Esto mismo escribe también el apóstol Juan en su epístola cuando dice: «Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios»\. Sin duda, en ese pasaje no se considerará guiado por el Espíritu de Dios a quien haya pronunciado esas sílabas y las haya expresado en esta confesión común, sino a quien haya formado su vida de tal manera y haya producido frutos de buenas obras que, mediante la devoción misma de sus obras y pensamientos, haya demostrado que Cristo ha venido en carne, y que él está muerto al pecado y vivo para Dios\.

Ahora que hemos explicado, tan bien como hemos podido, qué significa ser sepultados con Cristo, consideremos qué más dice: «Para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, también nosotros andemos en una vida nueva»\. Si fuimos sepultados junto con Cristo, de acuerdo con lo que dijimos antes, es decir, porque morimos al pecado, sin duda es coherente que, puesto que Cristo resucita de entre los muertos, también nosotros resucitemos junto con él\. Y puesto que él está sentado a la derecha del Padre, también se dirá que nosotros estamos sentados junto con él en los cielos, según lo que dice el mismo apóstol en otro lugar: «Nos resucitó junto con Cristo y nos hizo sentar junto con él en los lugares celestiales»\.

Pero Cristo resucitó por la gloria del Padre; y nosotros, si hemos muerto al pecado y hemos sido sepultados junto con Cristo, puesto que todos los que ven nuestras buenas obras glorifican a nuestro Padre que está en los cielos, con razón seremos considerados resucitados junto con Cristo por la gloria del Padre, para que andemos en una vida nueva\. La vida nueva consiste en despojarnos «del hombre viejo con sus obras» y revestirnos «del nuevo, que ha sido creado según Dios» y «que se va renovando en el conocimiento de Dios conforme a la imagen de quien lo creó»\.

Pues no deben imaginar que basta con la renovación de la vida que, según se dice, se realizó una sola vez\. Al contrario, esta novedad debe renovarse en todo momento y cada día, por así decirlo\. Esto es lo que dice el apóstol: «Aunque nuestro hombre exterior se va corrompiendo, el interior se renueva día tras día»\. Porque, así como el hombre viejo envejece continuamente y cada día se hace más viejo, también este hombre nuevo se renueva sin cesar, y nunca deja de aumentar su renovación\. Consideren a quienes progresan en la fe y cada día resplandecen por sus virtudes: cómo añaden siempre cosas mejores a sus buenas obras y buscan con empeño cosas más nobles que sumar a sus nobles acciones; cómo se enriquecen en entendimiento, conocimiento y sabiduría\. Aquello que antes parecía comprenderse con menos claridad, después lo disciernen como algo claro y manifiesto\.

Consideren si no dirían que un hombre así se renueva cada día en su conducta, del mismo modo que, por el contrario, como hemos dicho, quien ha comenzado a envejecer seguirá empeorando y cada día se hará más viejo y se deteriorará aún más\. Así pues, andemos en una vida nueva, mostrándonos cada día como personas nuevas y, por así decirlo, cada vez más hermosas; unamos la belleza de nuestro rostro con Cristo, como en un espejo, y, contemplando la gloria del Señor, transformémonos en esa misma imagen por la cual Cristo, al resucitar de entre los muertos, ascendió desde la humildad terrena hasta la gloria de la majestad del Padre\. \~

Scheck, Thomas P\. \(trad\.\) *Orígenes: Comentario a la Epístola a los Romanos, libros 1\-5\.* Catholic University of America Press, 2001\. pp\. 358\-360\.

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  <p>Este artículo ha sido traducido mediante inteligencia artificial por OpenAI (modelo: gpt-6-luna) y aún no ha sido revisado por una persona. El original en inglés es la versión autorizada. Si existen dudas sobre el significado, consulte el original en inglés. <a href="/en/christian-living/dying-and-resurrecting-with-christ/" data-source-article-id="98e522ea-f992-438f-86e7-2588963ef008" hreflang="en">Original en inglés</a></p>
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