# La idolatría del alma excluye a las personas del cielo

Idioma: es  
Autor: by David Clarkson \(1621\-1686\)  
Número original: The Heartbeat of The Remnant, enero/febrero 2006, Número 1  
Páginas de origen: 20, 21, 22, 23, 35  
Leer artículo: <https://remnant.truechristian.church/es/vida-cristiana/la-idolatría-del-alma-excluye-a-las-personas-del-cielo/>
PDF original: 2006\-01\-02\-remnant\.pdf
[The Heartbeat of The Remnant, enero/febrero 2006](<https://remnant.truechristian.church/es/issues/heartbeat-remnant-2006-01/>)

> *Porque sabéis esto: que ningún fornicario, ni inmundo, ni avaro, **que es idólatra,**  
>  tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios\. Efesios 5:5*

El avaro es idólatra\. No solo los avaros, sino también los inmorales, son idólatras\. Pues el apóstol, que aquí considera la avaricia como idolatría, también considera idólatras a los voluptuosos, cuando habla de algunos que hacen de su vientre su dios \(Fil\. 3:19\)\. En efecto, **todo deseo pecaminoso que domina es un ídolo**, y toda persona dominada por él es idólatra\. «Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida»\. **Los placeres,** las **riquezas** y los **honores** son la trinidad del hombre carnal\. ¡Estos son **los tres grandes ídolos de los mundanos, ante los cuales postran sus almas\!** Y al darles lo que solo corresponde a Dios, se hacen culpables de idolatría\. Para que esto quede más claro —que la avaricia, la inmoralidad y otros deseos pecaminosos son idolatría—, consideremos qué es y cuáles son sus diversas clases\.

La idolatría consiste en dar a «la criatura» el honor y la adoración que corresponden únicamente al Creador\. Cuando se concede esa adoración a otras cosas, cualesquiera que sean, las convertimos en ídolos y cometemos idolatría\. Ahora bien, esta adoración debida solo a Dios no la ofrecen únicamente los **paganos salvajes** a sus palos y piedras, y los **papistas** a los ángeles, los santos y las imágenes, sino también los **hombres carnales** a sus deseos pecaminosos\.

## Hay dos clases de adoración debidas solo a Dios

**1\. Externa,** que consiste en actos y gestos del cuerpo\. Cuando alguien se inclina ante una cosa o se postra delante de ella, esa es la adoración del cuerpo\. Y cuando estos gestos de inclinación o postración no se hacen por respeto civil, sino religioso, con la intención de manifestar honor divino, entonces se trata de la adoración debida solo a Dios\.

**2\. Interna,** que consiste en los actos del alma y las acciones correspondientes\. Cuando la mente está más ocupada con un objeto y el corazón y los afectos están más volcados hacia él, eso es «adoración del alma», y solo a Dios le corresponde\. Pues, como Él es el bien supremo y el fin supremo de las criaturas racionales, le corresponde a Él, y solo a Él, ocupar el lugar más importante en nuestros pensamientos y ser amado por encima de todo\. Solo al Señor le corresponde el honor de tener el primer y más alto lugar en nuestra mente, corazón y esfuerzos\.

Ahora bien, según esta distinción de la adoración,

## hay dos clases de idolatría

**1\. Idolatría abierta y externa,** cuando las personas, por respeto religioso, se inclinan ante cualquier cosa aparte del Dios verdadero o se postran delante de ella\. Esta es la idolatría de los paganos y, en parte, la de los papistas\.

**2\. Idolatría secreta y del alma,** cuando la mente se fija en cualquier cosa más que en Dios; cuando algo se valora más que a Dios, se desea más que a Dios, se busca más que a Dios y se ama más que a Dios\. Eso es rendir al alma una adoración que solo corresponde a Dios\.

Por eso, los «idólatras secretos» no tendrán herencia en el reino de Dios\. La idolatría del alma excluirá a las personas del cielo tanto como la idolatría abierta\. ¡Quien sirve a sus deseos pecaminosos es tan incapaz de entrar en el cielo como quien adora ídolos de madera o de piedra\!

Antes de confirmar y aplicar esta verdad, será necesario aclarar más esta idolatría secreta\. Para ello, observemos que hay:

## trece actos de adoración del alma

**1\. ESTIMA\.** Aquello que más valoramos lo convertimos en nuestro dios\. Pues estimar es un acto de adoración del alma\. Adorar es considerar algo, en la mente, como lo más excelente\. Ahora bien, el Señor exige la estima más alta como acto de honor y adoración que solo a Él le corresponde\. Por tanto, estimar mucho otras cosas y tener en poco a Dios es idolatría\. Tener una opinión elevada de nosotros mismos, de nuestras capacidades y logros, de nuestras relaciones y satisfacciones, de nuestras riquezas y honores, de quienes son ricos y honrados, o de cualquier cosa semejante, mientras tenemos una opinión baja de Dios, es elevar esas cosas al lugar de Dios, convertirlas en ídolos y darles el honor y la adoración que solo corresponden a la Majestad divina\. Lo que más estimamos, eso hacemos nuestro dios\. Si estimas otras cosas más que al Dios verdadero, eres idólatra \(Job 21:14\)\.

**2\. ATENCIÓN\.** Aquello que más ocupa nuestros pensamientos lo convertimos en nuestro dios\. Pues ser lo más recordado, ocupar más la mente, es un acto de adoración que corresponde a Dios y que Él exige como algo debido solo a Él \(Ecl\. 12:1\)\. Podemos prestar atención a otras cosas, pero si ocupan más nuestros pensamientos que Dios, es idolatría: se da a la criatura la adoración de Dios\. Cuando te preocupas más por **ti mismo**, por tus bienes y tus intereses mundanos, por tus ganancias o placeres que por Dios, los pones como ídolos en el lugar de Dios\.

Cuando el **tiempo** que deberíamos dedicar a pensar en Dios se emplea en pensar en otras cosas; cuando Dios no está en todos tus pensamientos, o, si a veces está, otras cosas ocupan un lugar más importante en ellos; cuando se te llama a pensar en Dios —como todos deberíamos hacer cada día, a veces, con toda seriedad— y habitualmente, de buen grado, dejas que esos pensamientos sobre Dios cedan su lugar a otras cosas, eso es idolatría\.

Si no piensas en Dios, o **piensas de Él de manera distinta de lo que Él es** —si lo piensas todo misericordia y pasas por alto su justicia; todo compasión y piedad y pasas por alto su pureza y santidad; piensas en su fidelidad para cumplir sus promesas, pero no tomas en cuenta su veracidad al ejecutar sus amenazas; lo piensas todo amor y pasas por alto su soberanía—, estás poniendo un ídolo en lugar de Dios\. Pensar en Dios de manera distinta de como Él se ha revelado, o prestar tanta o más atención a otras cosas que a Dios, es idolatría\.

**3\. INTENCIÓN\.** Aquello a lo que más aspiramos lo convertimos en nuestro dios\. Pues tenerlo como nuestro objetivo principal es un acto de adoración que solo corresponde al Dios verdadero\. Como Él es el bien supremo, debe ser también el fin supremo\. Ahora bien, el fin supremo debe ser nuestro objetivo principal: debemos proponérnoslo y aspirar a él por sí mismo, y todas las demás cosas deben ser objetivos subordinados a él y buscarse por causa de él\.

Cuando hacemos de otras cosas nuestro objetivo principal o nuestro propósito central, las ponemos en lugar de Dios y las convertimos en ídolos\. Cuando nuestro propósito principal es ser ricos, importantes, estar seguros, ser famosos o poderosos; cuando nuestro mayor objetivo es nuestra propia comodidad, placer, reputación, ganancia o provecho; cuando aspiramos a cualquier cosa o nos la proponemos más, o tanto como glorificar y disfrutar de Dios, eso es idolatría del alma\.

**4\. DETERMINACIÓN\.** Aquello por lo que estamos más resueltos es lo que adoramos como Dios\. Estar resueltos a servir a Dios por encima de todo es un acto de adoración que Él exige como algo debido solo a Él\. Trasladar esa determinación a otras cosas es darles la adoración de Dios y convertirlas así en dioses\. Cuando estamos plenamente resueltos a perseguir otras cosas —nuestros deseos pecaminosos, placeres y ventajas externas—, pero apenas estamos resueltos a servir a Dios, seguir sus caminos, honrarlo y servirlo, eso es idolatría del alma\.

Cuando nos decidimos de inmediato por otras cosas, pero aplazamos nuestras decisiones de servir a Dios para el futuro —«Déjame disfrutar ahora lo suficiente del mundo, de mis placeres y de mis deseos pecaminosos; ya pensaré en Dios más adelante, en la vejez, en la enfermedad o en el lecho de muerte»—, esas decisiones son idólatras\. Se rebaja a Dios y se eleva a las criaturas y a nuestros deseos pecaminosos al lugar de Dios; y damos a los ídolos el honor que solo a Él corresponde\.

**5\. AMOR\.** Aquello que más amamos es lo que adoramos como nuestro dios\. Pues el amor es un acto de adoración del alma\. A veces, amar y adorar son lo mismo: aquello que uno ama, lo adora\. Esto es indudablemente cierto si con ello nos referimos al amor superlativo y trascendente, porque ser amado por encima de todo es un acto de honor y adoración que el Señor exige especialmente como algo que le corresponde \(Deut\. 6:5\)\. En esto resumió el Señor Cristo toda la adoración que se exige al ser humano \(Mat\. 22:37\)\. Podemos amar otras cosas, pero a Él debemos amarlo por encima de todas las demás\. Debemos amarlo de manera trascendente, absoluta y por sí mismo\. Todas las demás cosas han de ser amadas en Él y por causa de Él\. Él nos considera como si no lo adoráramos en absoluto ni lo tuviéramos por Dios cuando amamos otras cosas más que a Él o tanto como a Él \(1 Juan 2:15\)\. El amor a las criaturas, cuando es desordenado, es un afecto idólatra\.

**6\. CONFIANZA\.** Aquello en lo que más confiamos lo convertimos en nuestro dios\. Pues la confianza y la dependencia son actos de adoración que el Señor reclama como algo que solo a Él corresponde\. ¿Y qué acto de adoración exige más el Señor que depender de Él solo en el alma? «Confía en el Señor con todo tu corazón» \(Prov\. 3:5\)\. No permite que pongamos nuestra confianza en ninguna otra cosa\. Por tanto, confiar en nosotros mismos, apoyarnos en nuestra propia sabiduría, nuestros juicios, capacidades y logros, es idolatría\. El Señor lo prohíbe \(Prov\. 3:5\)\.

Confiar en la **riqueza** o en los bienes: Job rechaza hacerlo y lo cuenta entre esos actos idólatras que podían ser castigados por el juez \(Job 31:24\)\. Y nuestro apóstol, que llama idolatría a la avaricia, nos disuade de esa «confianza en las riquezas» por ser incompatible con la confianza en Dios \(1 Tim\. 6:17\)\. Confiar en los **amigos**, por numerosos y poderosos que sean: Él impone una maldición sobre esto, porque equivale a apartarse de Dios, renegar de Él y poner en su lugar aquello en lo que confiamos \(Sal\. 136:3\)\. Salmos 118:8, 9: «Es mejor confiar en el Señor que poner la confianza en el hombre\. Es mejor confiar en el Señor que poner la confianza en los príncipes»\. La idolatría de esta confianza se manifiesta en que se deja de lado al Dios verdadero\. **Confiar en la criatura siempre es idolatría\.**

**7\. TEMOR\.** Aquello que más tememos es lo que adoramos como nuestro dios\. Pues el temor es un acto de adoración\. Quien teme, adora aquello que teme; esto es indudable cuando su temor es trascendente\. En las Escrituras, toda la adoración a Dios se expresa a menudo con una sola palabra: «temor» \(Mat\. 4:10; Deut\. 6:13\); y el Señor exige esa adoración, ese temor, como algo que solo a Él corresponde \(Isa\. 50:12, 19\)\. Nuestro dios es aquello que tememos y nos causa espanto \(Luc\. 12:4, 5\)\. Si temes a otros más que a Él, les das la adoración que solo corresponde a Dios, y eso es idolatría manifiesta\.

**8\. ESPERANZA\.** Aquello en lo que ponemos nuestra esperanza es lo que adoramos como Dios\. Pues la esperanza es un acto de adoración, y la adoración solo corresponde a Dios\. Es prerrogativa suya ser la esperanza de su pueblo \(Jer\. 17:13; Rom\. 15:13\)\. Cuando ponemos nuestra esperanza en otras cosas, les damos el honor que solo corresponde a Dios\. Es abandonar al Señor, la «Fuente», y poner en su lugar «cisternas rotas» \(Jer\. 2:13\), adorándolas así como a Dios\. Así lo hacen abiertamente los papistas cuando llaman su esperanza a la virgen madre, a la cruz de madera y a los santos difuntos\. Y así lo hacen otros entre nosotros que ponen su esperanza en sus oraciones, su pesar por el pecado, sus obras de caridad o cualquier acto de religión o justicia, cuando esperan con ello satisfacer la justicia de Dios, apaciguar su desagrado y obtener el cielo\. Nada puede lograr esto, excepto aquello que es infinito: la justicia de Dios\. Y solo la tenemos en Cristo y por medio de Él\. Por eso se lo llama nuestra esperanza \(1 Tim\. 1:1\), «la esperanza de gloria» \(Col\. 1:27\)\. Quienes hacen de su propia justicia el fundamento de su esperanza la exaltan al lugar de Cristo y la honran como a Dios\.

**9\. DESEO\.** Aquello que más deseamos es lo que adoramos como nuestro dios\. Pues aquello que se desea principalmente es el bien supremo, según la estima de quien lo desea\. Y lo que alguien considera su bien supremo, eso hace su dios\. El deseo es un acto de adoración, y ser lo más deseado es la adoración y el honor que solo corresponden a Dios\. Desear cualquier cosa más que disfrutar de Dios, o tanto como eso, es idolatrarla, postrar el corazón ante ella y adorarla como solo se debe adorar a Dios\. Él solo debería ser para nosotros lo único deseable por encima de todas las cosas\. «Una cosa he pedido al Señor, y esta buscaré: que habite en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor e inquirir en su templo»\. Salmo 27:4

**10\. DELEITE\.** Aquello en lo que más nos deleitamos y regocijamos es lo que adoramos como Dios\. Pues el deleite trascendente es un acto de adoración que solo corresponde a Dios\. Y esta emoción, en su grado más alto y elevado, se llama gloriarse\. Aquello en lo que más nos deleitamos por encima de todo es aquello de lo que nos gloriamos; y esta prerrogativa la reclama el Señor \(1 Cor\. 1:31; Jer\. 9:23, 24\)\. Regocijarnos más en nuestra sabiduría, fuerza y riquezas que en el Señor es idolatrarlas\. Deleitarnos más en nuestras relaciones, esposa o hijos, en las comodidades y conveniencias externas, que en Dios, es adorarlos, cuando solo a Dios debemos adorar\. Disfrutar más de cualquier forma de pecado, impureza, intemperancia o actividad terrenal que de los santos caminos de Dios, y más que de los servicios espirituales y celestiales en los que podemos disfrutar de Dios, es idolatría\.

**11\. CELO\.** Aquello por lo que sentimos más celo es lo que adoramos como Dios\. Pues ese celo es un acto de adoración que solo corresponde a Dios\. Por tanto, es idolatría tener más celo por nuestros propios asuntos que por los de Dios; defender con ardor nuestra causa y ser indiferentes a la causa de Dios; mostrarnos más vehementes por nuestros propios placeres, intereses y ventajas que por las verdades, los caminos y el honor de Dios; ser fervientes al ocuparnos de nuestros negocios y promover nuestros planes, pero tibios e indiferentes en el servicio de Dios; considerar intolerable que nos reprochen, calumnien e insulten, pero no manifestar indignación cuando se deshonra a Dios, se profanan su nombre, sus sábados y su adoración, y se denigran sus verdades, sus caminos y su pueblo: todo esto es idolatría\.

**12\. GRATITUD\.** A aquello por lo que sentimos más gratitud es a lo que adoramos como Dios\. Pues la gratitud es un acto de adoración\. Adoramos aquello por lo que más damos gracias\. Podemos estar agradecidos a las personas y reconocer la utilidad de los medios y los instrumentos, pero si nos quedamos ahí y no elevamos más nuestras acciones de gracias y nuestro reconocimiento; si no recordamos al Señor, sin el cual todo esto no es nada, eso es idolatría\. Por esto amenaza el Señor a esos idólatras \(Ose\. 2:5, 8\)\. Así, cuando atribuimos nuestra abundancia y riquezas a nuestro cuidado y laboriosidad; nuestro éxito a nuestra prudencia y diligencia; nuestras liberaciones a los amigos, los medios y los instrumentos, sin mirar más arriba, o sin atribuírselo tanto a Dios como a estos, los idolatramos y les ofrecemos sacrificios, como dice el profeta \(Hab\. 1:16\)\. Atribuir a las criaturas lo que procede de Dios es ponerlas en el lugar de Dios y adorarlas así\.

**13\.** Cuando dedicamos **más cuidado y esfuerzo** a otras cosas que a Dios, eso es idolatría\. Nadie puede servir a dos amos\. No podemos servir a Dios y a las riquezas, ni a Dios y a nuestros deseos pecaminosos, porque este servicio a nosotros mismos y al mundo ocupa el cuidado, el esfuerzo y la dedicación que el Señor necesariamente debe recibir si queremos servirlo como Dios\. Y cuando dedicamos nuestro tiempo y nuestros esfuerzos al mundo y a nuestros deseos pecaminosos, los servimos como se debe servir al Señor, y así los convertimos en nuestros dioses\. Cuando te esfuerzas más por complacer a las personas o a ti mismo que por complacer a Dios; cuando te ocupas más de proveer para ti y para tus descendientes que de servir a Dios; cuando te preocupas más por lo que comerás, beberás o vestirás que por cómo honrar y disfrutar de Dios; cuando te ocupas más de satisfacer la carne y sus deseos que de cumplir la voluntad de Dios; cuando te esfuerzas más por promover tus propios intereses que los propósitos de Dios; cuando te preocupa más ser rico, importante o respetado entre las personas que honrar y exaltar a Dios en el mundo; cuando te preocupas más por obtener las cosas del mundo que por emplearlas para Dios; cuando te levantas temprano, te acuestas tarde y comes el pan del afán para que prosperen tus bienes terrenales, mientras apenas dedicas esfuerzo alguno, o ninguno, a la causa, los caminos y los intereses de Cristo, idolatrizas al mundo, a ti mismo, a tus deseos pecaminosos y a tus relaciones, ¡mientras descuidas al Dios del cielo\! ¡Y así das idólatramente a otras cosas la adoración y el servicio que solo a Él corresponden\!

Quien hace de Cristo su objetivo principal, si finalmente encuentra a Aquel a quien ama su alma, encuentra en ello paz para su corazón, sea lo que sea que le falte o pierda aparte de eso\. Considera que esto compensa plenamente todas sus lágrimas, oraciones, búsquedas, esperas y esfuerzos\.

> **Por tanto, amados míos,  
>  ¡huid de la idolatría\!**
>
>  
>
> *1 Corintios 10:14*

<aside class="translation-notice" data-translation-notice="ai" lang="es" dir="ltr" role="note">
  <p>Este artículo ha sido traducido mediante inteligencia artificial por OpenAI (modelo: gpt-6-luna) y aún no ha sido revisado por una persona. El original en inglés es la versión autorizada. Si existen dudas sobre el significado, consulte el original en inglés. <a href="/en/christian-living/soul-idolatry-excludes-men-out-of-heaven/" data-source-article-id="7f8746cc-2e3a-476f-a5a0-28d15abe5412" hreflang="en">Original en inglés</a></p>
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